PROYECTOS ACTUALES

1. Desintoxicar la Biblia.
Este proyecto destaca un objetivo en particular:
lograr acercar la Biblia a un gran número de personas
que hoy se sienten distanciadas de ella.
Durante siglos a la Biblia se le ha designado el papel del
malo de la película. Las mujeres han aprendido que su lugar
es de inferioridad debido a las enseñanzas "bíblicas". A las
personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales se les
dice que no pueden ocupar ningún lugar de respetabilidad
en el seno de la comunidad cristiana. También en este caso
el mensaje se entrega con un supuesto fundamento en los
escritos bíblicos. Como consecuencia de ello, millones de
buscadores espirituales se abstienen de leer la Biblia.
Consideran que las Sagradas Escrituras fomentan su
actual estado de discriminación y marginación.
Esta situación es trágica puesto que se ha fomentado
una visión distorsionada de la Biblia.
La mujer no es creada inferior al hombre, sino que ambos,
tanto varón como hembra, proceden del mismo "terrícola"
primitivo, de sexo indefinido.
El relato de Sodoma y Gomorra (Gén. 18 y 19) no habla de homosexualidad sino de la indefensión en que vive
el inmigrante.
El capítulo 18 del Levítico detalla las relaciones incestuosas prohibidas, incluida la intimidad sexual entre varones que
pertenecen a la misma familia (18,22).
A su vez, Jueces 19 ofrece el terrorífico panorama de la
violación masiva de una joven, hecho que se produce
a raíz de las amenazas de muerte proferidas contra
su marido. El argumento es eminentemente polémico
ya que denigra al rey Saúl y a la tribu de Benjamín.
Por otra parte, la maravillosa obra de arte que llamamos
"Biblia" contiene una abundancia de tesoros literarios y
espirituales que están por descubrirse. Destacamos aquí el
libro de Rut, el Cantar de los Cantares, las profecías
de Isaías, etc.
Es cierto que para entender la Biblia se requiere tener
paciencia y perseverancia. Sin embargo, la recompensa nos
espera al final del arco iris. La Biblia reflexiona sobre
las inquietudes existenciales que nacen de la condición
humana. Sin embargo, sus conclusiones adoptan
a menudo formas inesperadas.

2. Un acto de fe.
Emprender mi doctorado en 2002 fue un acto de fe. Si bien
ha requerido sacrificios económicos, lo cierto es que el
esfuerzo me ha enriquecido académica y espiritualmente.
Más importante todavía es señalar que este largo viaje
junto a la Biblia Hebrea me ha aportado una de las sorpresas
más grandes y felices de mi vida:
he podido despedirme de mi depresión crónica
de bajo grado.
Creo firmemente que miles como yo pueden encontrar
inspiración en las páginas de esta joya antigua llamada
Biblia cuando se la interpreta de maneras que respeten sus profundidades espirituales y que afirmen las bendiciones
que Dios derramó sobre la vida del ser humano.
Es mi deseo de difundir el conocimiento de un tesoro tan
excepcional el que me motiva a emprender este ministerio
de investigaciones bíblicas.

3. Publicar un libro extenso sobre el tema de Biblia y homosexualiad interpretado desde el punto de vista
del traductor y basado en las fuentes de la Biblia Hebrea.
La publicación de este libro, redactado en español,
se prevé para agosto de 2011. Su título es:
BIBLIA Y HOMOSEXUALIDAD
¿Se equivocaron los traductores?

4. Difundir algunos aspectos clave de mis
investigaciones bíblicas.
Con regularidad escribo artículos en
varios idiomas:
(a) para revistas académicas
(b) para otras publicaciones de difusión masiva.

5. Ofrecer charlas, talleres y coloquios.

6. Continuar mis indagaciones filológicas y literarias sobre algunos textos de relevancia de la Biblia Hebrea.
Varios textos bíblicos de importancia están escasamente
analizados desde el punto de vista del lenguaje. Tal es el
caso de la narración de la creación en el Génesis 1–3; la
misteriosa transgresión que comete Cam contra su padre
Noé (Gn 9); la extraña prohibición del Levítico 18,22;
los misteriosos "consagrados" del Deuteronomio 23,
y el crimen de Guibeá relatado en el libro
de los Jueces caps. 19–20.
Consideraciones idénticas se imponen en el caso específico
de la frase humorística "conocer en el sentido bíblico". Este
dicho carece de base filológica. Sería más correcto decir
"conocer en el sentido griego".
Cabe señalar que muy poca atención académica se ha
dedicado a la terminología que emplea la Biblia Hebrea a
la hora de hablar de la vida sexual, incluidos el
matrimonio y los esponsales.