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PUNTO MUERTO
A la hora de redacción de estas líneas (2010), muchas iglesias cristianas viven enredadas en un embrollo estéril derivado de cuestiones de género y de sexualidad, especialmente en lo tocante a la homosexualidad. Según la retórica empleada, el problema más áspero parece centrarse en la Biblia. Los últimos años apenas si registran tímidos avances en este terreno. Estamos presenciando una tensa situación conflictiva caracterizada por el colapso teológico. El asunto se encuentra en un punto muerto.
SUPOSICIONES
Uno de los mayores obstáculos presentes en este panorama radica en una suposición tácita: que todos sabemos lo que la Biblia dice al respecto. Sin embargo, el trabajo bíblico que yo he realizado hasta la fecha plantea estas preguntas: ¿qué sabemos realmente de estos textos? ¿Basamos nuestras actitudes y opiniones en conjeturas y tradiciones? ¿No conviene documentarnos mejor?
A juzgar por mi experiencia doctoral con el relato de Sodoma y Gomorra, sabemos todavía muy poco. Mi exploración detallada del texto hebreo del Génesis 18 y 19 ha traído sorpresas. La sorpresa más grande ha sido descubrir que me costaría cuatro años de trabajo intensivo llegar a entender claramente el lenguaje original. Otra sorpresa ha sido descubrir que la trama bíblica de Sodoma no tiene nada que ver con problemas sexuales.
SOFISTICACIÓN
Los textos bíblicos citados en los conflictos teológicos actuales no son ni sencillos ni llanos. Al contrario, están sembrados de lagunas y ambigüedades.
Esta observación es válida tanto para Sodoma y Gomorra como para el drama de terror que se desenvuelve en la ciudad de Guibeá (Jueces 19 y 20). Dichos relatos hacen gala de un alto nivel de sofisticación. Los narradores emplean refinadas técnicas literararias como son el suspense, el lítote y el laconismo. Vista superficialmente la narración de Guibeá nos presenta una brutal violación sexual que deriva en asesinato. Sin embargo, la intencionalidad subyacente es marcadamente política.
LOS "YACERES" DE UNA MUJER
A todas luces el significado social del versículo 18,22 del Levítico aún no se ha apreciado debidamente. Tradicionalmente se ha pensado que el legislador bíblico prohibe la intimidad sexual entre varones. Sin embargo, a nivel filológico el pasaje no contiene ningún dato fehaciente que permita una interpretación de tan amplia envergadura. Al contrario, hay que recalcar que la terminología hebrea es opaca. No hay manera sencilla de traducir la frase "los yaceres de una mujer". Aún queda mucho trabajo por hacer.
En primer lugar, este breve texto hebreo no prohibe acostarse con un "hombre" sino con "varón" o "macho". En segundo lugar, en el original no aparecen las palabras "como con" sino que dice, textualmente: "Y con varón no te acostarás los yaceres de una mujer".
En tercer lugar, el plural hebreo de mishkebey, "yaceres", es extremadamente infrecuente. Dado el contexto general del Levítico 18, que enfoca la problemática del incesto, el significado más probable del pasaje es éste: "no cometerás actos de incesto con los varones de tu familia".
LA "COSTILLA" DE ADÁN
Desde hace siglos la teología cristiana mantiene que la mujer es creada a base de una "costilla" del hombre varón, con referencia al capítulo segundo del Génesis. Sin embargo, esta lectura distorsiona el texto original. Antes de someterse a la operación que le cambiará la vida, el hombre primitivo no es varón sino un "terrígeno" o "terrícola" de género ambiguo.
Es importante subrayar que el sustantivo hebreo tsela' no significa "costilla" sino "lado" o "costado". Por tanto, se trata de un texto literario refinado que indica que tanto el hombre como la mujer representan un "costado" del primer ser humano creado.
LA DESNUDEZ DE SU PADRE
Durante siglos se ha especulado sobre la naturaleza del episodio relatado en el cap. 9 del Génesis, donde Cam ve la "desnudez" de su padre Noé. En el momento en que se produce el incidente, el patriarca se encuentra en el suelo en estado de embriaguez. Los demás hijos varones de Noé demuestran una actitud de respeto hacia su padre, que contrasta con la frivolidad de Cam. Por esta razón Cam y su hijo Canaán reciben una maldición.
Debido a la reacción airada de Noé ante la impertinencia de su hijo, algunos comentaristas sugieren que el suceso refleja una agresión sexual. Sin embargo, el vocabulario hebreo empleado en estos versículos se aparta del lenguaje típico para las situaciones de violación física. Por esta razón, es más probable que el texto refleje el problema del hijo (Cam) que deshonra al padre (Noé) en violación evidente del mandamiento: "Honrarás a tu padre y a tu madre" (Ex 20,12).
LOS CONSAGRADOS
La palabra hebrea kedeshim significa "consagrados". A veces se traduce erróneamente como "prostitutos sagrados". El término es cuestionable porque la documentación sobre la supuesta prostitución sagrada en la antigua tierra de Canaán es ínfima. De forma irresponsable, algunos traductores de la Biblia proponen como equivalentes castellanos de kedeshim palabras tan variadas como "prostitutos" (a secas), "hombres fornicadores", "sodomitas" o, incluso, "homosexuales".
De esta manera, se establece a veces un vínculo anacrónico con temas de actualidad, en este caso el conflicto corriente sobre el lugar de las personas homosexuales en la comunidad cristiana. Dos problemas de gravedad quedan a la vista: (1) se distorsiona el mensaje bíblico; (2) se aumenta la carga teológica que pesa sobre las personas lesbianas, gays y bisexuales. Por tanto, urge emprender una investigación a fondo del lenguaje empleado en el Deuteronomio 23,17.
"CONOCER EN EL SENTIDO BÍBLICO"
Este dicho humorístico se oye a menudo en la calle. Lo curioso es que no tiene ninguna base filológica en la Biblia hebrea. He realizado un escrutinio detallado del libro del Génesis para sacar la conclusión que el verbo hebreo yada', "conocer", no pertenece al ámbito sexual.
En algunos casos yada' reviste el carácter de término jurídico que anuncia el inicio formal de pactos, contratos matrimoniales e indagaciones judiciales. Hay otros verbos corrientes que intervienen comúnmente en el lenguaje relativo al sexo. Lamentablemente muy pocos investigadores se han adentrado en este último terreno, siendo escasísimos los datos filológicos disponibles en la literatura académica.
NUEVAS INVESTIGACIONES
A mí en lo personal, todas estas razones me parecen de un peso tal que deseo continuar dedicándome a nuevas investigaciones sobre la Biblia. Los textos mencionados influyen poderosamente en el judaísmo y, de forma aun más marcada, en el cristianismo. Cuando se traducen erróneamente los pasajes sagrados, como ocurre a menudo, tienen el efecto de amargarle la vida a millones de personas. Las mujeres en general han sufrido las consecuencias, y es notorio el estigma que afecta a las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero.
Sin duda los asuntos del género y de la sexualidad ocupan un lugar central en los conflictos eclesiásticos y debates actuales, y lo seguirán haciendo por mucho tiempo. El testimonio bíblico aún no queda suficientemente explorado en sus detalles filológicos. Para afrontar este agudo problema urge promover nuevas investigaciones académicas.
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