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PUNTO MUERTO
A la hora de redacción de estas líneas (2007), muchas iglesias cristianas viven enredadas en un embrollo estéril derivado de cuestiones de género y de sexualidad, especialmente en lo tocante a la homosexualidad. Según la retórica empleada, el problema más áspero parece centrarse en la Biblia. Los últimos años apenas si registran tímidos avances en este terreno. Estamos presenciando una tensa situación conflictiva caracterizada por el colapso teológico. El asunto se encuentra en un punto muerto.
SUPOSICIONES
Uno de los mayores obstáculos presentes en este panorama radica en una suposición tácita: que todos sabemos lo que la Biblia dice al respecto. El trabajo bíblico que yo he realizado hasta la fecha plantea la pregunta: ¿qué sabemos realmente de estos textos? ¿Basamos nuestras actitudes y opiniones en conjeturas antes que en datos bien documentados?
A juzgar por mi experiencia doctoral con el relato de Sodoma y Gomorra, sabemos todavía muy poco. Mi exploración detallada del texto hebreo del Génesis 18–19 ha traído sorpresas. La sorpresa más grande ha sido descubrir que me costaría cuatro años de trabajo intensivo llegar a entender claramente el lenguaje. Otra sorpresa ha sido descubrir que la trama bíblica de Sodoma no tiene necesariamente nada que ver con el sexo.
SOFISTICACIÓN
Es probable que mi trabajo no haya llegado todavía al final del camino con Sodoma. Una serie de problemas textuales permanecen sin esclarecer. Debo recalcar un hecho largamente ignorado: los textos citados en los conflictos actuales no son ni sencillos ni llanos. Al contrario, están sembrados de lagunas y abundan en ambigüedades.
Esta observación es válida para Sodoma y Gomorra y para el drama de terror que se desenvuelve en la ciudad de Guibeá (Jueces 19–20). Dichos relatos hacen gala de un alto nivel de sofisticación. Los narradores emplean refinadas técnicas literararias como son el suspense, el lítote y el laconismo. Vista superficialmente la narración de Guibeá nos presenta una brutal violación sexual que deriva en asesinato. Sin embargo, la intencionalidad subyacente es marcadamente política.
¿COMO CON MUJER?
Sospecho que el significado social del versículo 18,22 del Levítico aún no se ha apreciado debidamente. Tradicionalmente se ha pensado que el legislador bíblico prohibe la intimidad sexual entre varones. Sin embargo, a nivel lingüístico el pasaje no contiene ningún dato fehaciente que permita una interpretación de tan amplia envergadura. Al contrario, lo cierto es que la terminología hebrea empleada es opaca. No hay manera sencilla de traducir la frase "los yaceres de una mujer". Aún queda mucho trabajo por hacer.
En primer lugar, este breve texto hebreo no prohibe acostarse con un "hombre" sino con "varón" o "macho". En segundo lugar, en el original no aparecen las palabras "como con". En tercer lugar, el plural hebreo de mishkevey, "yaceres", es extremadamente infrecuente. Dado el contexto general del Levítico 18, el significado más probable del pasaje es éste: "no cometerás actos de incesto con los varones de tu familia".
LA "COSTILLA" DE ADÁN
Desde hace siglos la teología cristiana mantiene que la mujer es creada a base de una costilla del hombre varón, con referencia al capítulo segundo del Génesis. Sin embargo, esta lectura distorsiona el texto original. Antes de someterse a la operación que le cambiará la vida, el hombre primitivo no es varón sino un "terrícola" de género ambiguo. Además, es importante recalcar que el sustantivo hebreo tsela' no significa "costilla" sino "lado" o "costado". Se trata de un texto literario refinado que sale mutilado en la inmensa mayoría de las versiones modernas.
LA DESNUDEZ DE SU PADRE
Durante siglos se ha especulado sobre la naturaleza del episodio relatado en el cap. 9 del Génesis, donde Cam ve la "desnudez" de su padre Noé. En el momento en que se produce el incidente, el patriarca se encuentra en el suelo en estado de embriaguez. Los demás hijos varones de Noé demuestran una actitud de respeto hacia su padre, que contrasta con la frivolidad de Cam. Por esta razón Cam y su hijo Canaán reciben una maldición.
Debido a la reacción airada de Noé ante la impertinencia de su hijo, algunos comentaristas sugieren que el suceso refleja una agresión sexual. Sin embargo, el vocabulario hebreo empleado en estos versículos se aparta del lenguaje típico para las situaciones de violación física. Una vez más cabe sospechar que las suposiciones sexuales radican más en la imaginación de los intérpretes que en la realidad textual del hebreo bíblico.
LOS CONSAGRADOS
La palabra hebrea qedeshim significa "consagrados". A veces se traduce erróneamente como "prostitutos sagrados". El término es cuestionable porque la documentación sobre la supuesta prostitución sagrada en la antigua tierra de Canaán es ínfima. De forma aun más irresponsable, algunos traductores de la Biblia proponen como equivalentes castellanos de qedeshim palabras tan variadas como "prostitutos" (a secas), "hombres fornicadores", "sodomitas" o, incluso, "homosexuales".
De esta manera, se establece a veces un vínculo anacrónico con temas de actualidad, en este caso el conflicto corriente sobre el lugar de las personas homosexuales en la comunidad cristiana. Dos problemas de gravedad quedan a la vista: (1) se distorsiona el mensaje bíblico; (2) se aumenta la carga teológica que pesa sobre las personas lesbianas, gays y bisexuales. Por tanto, se impone la necesidad de una investigación a fondo del lenguaje empleado en el Deuteronomio 23,17.
"CONOCER EN EL SENTIDO BÍBLICO"
Este dicho humorístico se oye a menudo en la calle. Lo curioso es que no tiene ninguna base lingüística en la Biblia hebrea. He realizado un escrutinio detallado del libro del Génesis para sacar la conclusión que el verbo hebreo yada', "conocer", probablemente no pertenezca al ámbito sexual. En algunos casos reviste el carácter de término jurídico que anuncia el inicio formal de pactos, contratos matrimoniales e indagaciones judiciales. Son otros verbos corrientes los que intervienen comúnmente en el lenguaje relativo al sexo. Me consta que muy pocos investigadores se han adentrado aunque sea de paso en este último terreno, siendo escasísimos los datos filológicos disponibles en la literatura académica.
NUEVAS INVESTIGACIONES
A mí en lo personal, todas estas razones me parecen de un peso tal que deseo continuar dedicándome a nuevas investigaciones sobre la Biblia. Los textos mencionados influyen poderosamente en el judaísmo y, de forma aun más marcada, en el cristianismo. Cuando se traducen erróneamente los pasajes sagrados, como ocurre a menudo, tienen el efecto de amargarle la vida a millones de personas. Las mujeres en general han sufrido las consecuencias, y es notorio el estigma que afecta a las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero.
Sin duda los asuntos del género y de la sexualidad ocupan un lugar central en los conflictos eclesiásticos y debates actuales, y lo seguirán haciendo por mucho tiempo. El testimonio bíblico aún no queda suficientemente explorado en sus detalles filológicos. Para afrontar este agudo problema urge promover nuevas investigaciones académicas.
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